Qali Warma

Historias de éxito: mujeres guardianas de la optimización del servicio alimentario escolar en Ucayali

30 julio, 2020

Dos colaboradoras que marcadas por la vocación de servicio integran la experiencia y la juventud dedicada a la mejora continua del servicio alimentario escolar.

Historias de éxito: mujeres guardianas de la optimización del servicio alimentario escolar en Ucayali

Encargados de supervisar y vigilar en cada institución educativa que los alimentos se distribuyan  de acuerdo a los exigentes protocolos de bioseguridad establecidos por el Programa Nacional de Alimentación Escolar Qali Warma, así como orientar a los miembros de los Comités de Alimentación Escolar (CAE), entre otras responsabilidades, son las tareas desempeñadas por  monitores de gestión local en su labor, sea remota o presencial, en los 17 distritos de Ucayali.

Son 26 monitoras y monitores de gestión local que tienen esta incansable labor con un solo objetivo: el bienestar de las niñas y niños que disfrutan de una variada alimentación con los productos que entrega el programa Qali Warma del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social.

Parte de ese gran equipo de profesionales multidisciplinarios, son dos colaboradoras que marcadas por la vocación de servicio integran la experiencia y la juventud dedicada a la optimización del servicio alimentario para los escolares.

Yolanda Panduro, conocida como “Miss Yolis”, todos los días del año escolar, hasta diciembre de 2019, llevaba consigo una mochila llena con protocolos, herramientas educativas y sus más de 28 años de experiencia como docente de inicial, y se dirigía a la instituciones educativas ubicadas en el distrito de Masisea. A su encuentro salían las que alguna vez fueron sus alumnas y ahora son presidentas de CAE, a quienes brinda asistencia técnica.

Pese al aislamiento social, su comunicación con los profesores, padres de familia, vigilantes sociales es permanente, señala Yolanda. Asimismo, indica que en estos siete años como monitora de gestión local de Qali Warma, la zona más alejada que ha visitado es el caserío Puerto Putaya en la frontera con Brasil.

Por su parte, Danielly Acosta, tiene como escenario el distrito y provincia de Padre Abad. Ella es ingeniera agroindustrial de profesión y su amor por los niños es lo que la motiva recorrer a pie o en bote por zonas de difícil acceso hasta llegar a su objetivo, las 52 escuelas asignadas a su supervisión, para promover buenos hábitos de alimentación.

Los pobladores de las comunidades nativas la conocen como Etsho, que en lengua asháninca significa “golondrina”, por su recorrido de lugar en lugar para capacitar a la comunidad educativa sobre el modelo de cogestión. Danielly señala que hablar lenguas originarias como shipibo, asháninca, entre otros, le ha permitido transmitir los mensajes claves del programa a los habitantes de estos pueblos originarios.

“En 2019 en la comunidad nativa Santa Rosa al ver la necesidad de implementar el área de cocina de los planteles, es que con los maestros y algunos padres de familia iniciamos un grupo de trabajo que se hizo extensivo y tocamos las puertas de la municipalidad de Padre Abad y logramos que entreguen cocinas industriales y kits completos de utensilios a 17 escuelas”, refiere. Además se promovió la cooperación de otras instituciones para trabajar biohuertos escolares y un programa de residuos sólidos, dándole utilidad a las latas, bolsas, cajas y empaques que quedaban de los productos.

Estas dos colaboradoras demuestran que el cambio es posible y que la incorporación de mujeres como monitoras de gestión local inspirará a niñas y niños a impulsar la igualdad de género en cualquier ámbito laboral, social y económico.

Es importante mencionar que tanto las monitoras y monitores de gestión local de la Unidad Territorial Ucayali se han convertido en guardianes de la optimización del servicio alimentario escolar en más de 1600 instituciones educativas de la región.

 

UNIDAD DE COMUNICACIÓN E IMAGEN
Ucayali, 30 de julio de 2020